Notas: I Congreso Internacional de Turismo y Lenguas Extranjeras

El pasado 15 y 16 de abril se celebró en la Universidad de las Islas Baleares el I Congreso Internacional de Turismo y Lenguas Extranjeras. Se trató de un encuentro sumamente productivo del que a continuación resumo algunos aspectos que a mí me parecieron muy interesantes:

1) La conferencia de Michael Long: el autor defendió la necesidad de adoptar la tarea como elemento central en el análisis de necesidades. Por eso, este debería estar basado en la identificación de tareas comunicativas relevantes, y debería convertirse, por tanto, en “análisis de tareas comunicativas profesionales”. Esto permite trabajar en el nivel de la tarea comunicativa, lo que crea una conexión más fluida entre análisis de necesidades y creación de cursos basados en tareas.

2) La presentación de Pilar Blanco: la profesora Blanco, de la Universidad de Valladolid, posee una amplia experiencia como profesora de francés del turismo. Quizás por eso, remarcó en su presentación la idea de que las LFE son algo más que un conjunto de términos, y que el compromiso de docentes e investigadores debe centrarse también en la dimensión discursiva y las habilidades comunicativas profesionales. Especialmente, en la capacidad de los alumnos para lograr tareas profesionales por medio de la lengua.

3) El trabajo de Inmaculada Gigirey: esta profesora del Centro Superior de Hostelería de Galicia (Universidad de Santiago de Compostela), resultó ser un ejemplo de profesor de LFE comprometido con el conocimiento de la comunicación profesional. Señaló el hecho de que fue ella misma quien decidió realizar un análisis de necesidades con profesionales en activo para conocer los requisitos comunicativos a los que se deberán enfrentar sus alumnos actuales de la escuela de dirección hotelera. (Algo elogiable). Además, esto le permite crear materiales adaptados a las necesidades de sus alumnos y prescindir de los manuales, que ella calificó como muy generales. Me gustó también su atención a la distinción entre producción oral e interacción oral. Una de sus conclusiones fue la primacía de la interacción en las situaciones metas que estudió, lo que le llevó a cuestionarse el excesivo peso y tiempo dedicado a las presentaciones orales en las clases, en detrimento de la interacción comunicativa. La misma profesora me dio a conocer la existencia de profesores de LE en instituciones de enseñanzas vocacionales que disfrutan de becas para hacer ‘prácticas’ en empresas donde pueden ver cómo funciona la comunicación en el sector profesional elegido.

4) La conciencia sobre la necesidad de poder acceder a las empresas y sobre el hecho de que actualmente poco se sabe sobre la comunicación real en las empresas: gran parte de los profesores eran docentes de inglés o alemán para sectores vocacionales, y me sorprendió ver que ellos mismo eran conscientes de las limitaciones que sufrían en el aula por el hecho de no conocer la lengua real del trabajo. Eran conscientes del desajuste entre las presuposiciones de los profesores y la realidad, y por eso reclamaron a las empresas mayores facilidades para acceder a los lugares de trabajo y poder observar interacciones reales. Por su lado, las empresas mostraron su sensibilidad al fenómeno, lo cual es alentador.

5) Los niveles de especificidad en un mercado laboral mutable: finalizó el congreso con una mesa redonda entre empresarios turísticos y profesores. En un momento dado, un profesor defendió la necesidad de poder identificar necesidades específicas, y un empresario, quizás con la perspectiva de quien no pertenece al mundo de las LE, dijo algo así como esto: Yo dirijo una empresa del negocio turístico, pero estudié Química. Si mis profesores se hubieran centrado sólo en el Inglés de la Química, no sé cómo me irían las cosas en el sector en el que trabajo actualmente. La verdad es que la cosa da que pensar, especialmente sobre el grado de especificidad de los cursos.

6) Lenguas para los Servicios Turísticos y Lenguas para los Negocios Turísticos: se puso de manifiesto que una cosa es la lengua para el turismo orientada a la prestación de servicios (camareros, recepcionistas, guías, azafatas,…), y otra, las lengua para los negocios centrados en comercializar productos turísticos. Esta última compartiría la esencia de las lenguas para los negocios.

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